No estropear
El otro día, en el último encuentro mensual de Mi historia es una novela, volvió una idea que para mí es importante. De todas las frases que subrayé, me quedé con una: ‘Decidí no añadir fealdad, no estropear, estar presente en el silencio de la lectura, aportar mi grano de arena con los libros’. Es de El librero de Gaza, pero en realidad habla de algo mucho más amplio. De algo que hacemos o dejamos de hacer todos los días.
Porque no siempre podemos cambiar lo que ocurre fuera. No siempre podemos intervenir, arreglar o evitar lo que incomoda o duele. Pero sí podemos elegir desde dónde nos colocamos. Y eso, aunque parezca pequeño, no lo es. Eso es inmenso.
Cada día decidimos, y muchas veces sin darnos cuenta, qué añadimos al mundo. Hay quien añade ruido. Hay quien añade prisa, tensión, mala cara. Hay quien entra en los espacios arrasando un poco, estropeando lo que podría haber sido tranquilo. No siempre es consciente, pero ocurre.
Y luego está la otra posibilidad. Más silenciosa, menos visible. Decidir no añadir fealdad. No empeorar lo que ya es difícil. No volcar el propio malestar en todo lo que toca. No estropear. No entrar, ni en lo físico ni en lo digital, desde el impulso de ensuciar.
No contribuir a la destrucción. No amplificar el ruido. Sostener, aunque sea en algo mínimo, un lugar donde pueda existir otra cosa. Un gesto. Una forma de hablar. Una manera de estar.
No se trata de ser ingenuos ni de negar lo que pasa. Se trata de no sumarle más. De entender que, incluso en lo cotidiano, incluso en lo pequeño, hay una elección constante: o cargas el ambiente o lo alivias un poco.
Y quizá no cambie el mundo. Pero cambia el lugar en el que estás. Y a veces, con eso, es suficiente.


GRACiAS, porque textos como este ayudan a los días con mucha incertidumbre, desazón, sin conexión (literal) y miles de pensamientos revoloteando, rumiando, haciendo ruido. Apago el interruptor y me desenchufo del mundo, me quedo con los libros y mi libreta de anotaciones. 🌼
Agradezco infinitamente leerte, me das luz. Un abrazo de Caracas a Madrid.